Explico la «doble hélice» de mi perfil profesional. Analizo cómo la combinación de conocimientos técnicos sólidos (AWS, Sistemas) con la sensibilidad del sector servicios y el turismo permite crear una visión 360º que pocos perfiles pueden ofrecer, uniendo la eficiencia digital con la calidez de la hospitalidad.
Rompiendo los silos profesionales
Vivimos en un mundo que nos empuja a la hiperespecialización. Se espera que el ingeniero viva entre servidores y código, y que el profesional del turismo se centre exclusivamente en la atención al cliente y la gestión de destinos. Sin embargo, mi trayectoria desafía esta separación artificial.
Para mí, la tecnología y el turismo no son opuestos; son dos caras de la misma moneda: la experiencia del usuario. Estudiar turismo siendo informático no es un cambio de carrera, es una evolución estratégica. Es entender que la infraestructura digital más potente no sirve de nada si no está diseñada con la sensibilidad de quien recibe a un huésped en su casa.
La nube (Cloud) como infraestructura de hospitalidad
Imagina un hotel de cinco estrellas. Vemos el vestíbulo, la sonrisa del recepcionista y la comodidad de la habitación (la parte «Turismo»). Pero nada de eso funciona sin las tuberías, la electricidad y la logística invisible que lo sostiene (la parte «Cloud/Sistemas»).
Mi perfil de «doble hélice» me permite operar en ambos niveles simultáneamente:
- La visión del Ingeniero: Garantizo la escalabilidad, la seguridad y la eficiencia de los procesos. Sé cómo construir sistemas robustos en la nube que no fallen cuando más se necesitan.
- La visión del Humanista: Entiendo el «viaje del cliente» (customer journey). Sé que un sistema no debe ser solo funcional, debe ser acogedor. Aplico los principios de la hospitalidad al diseño de interfaces y flujos de trabajo.
La ventaja de la mente neurodivergente: Pensamiento sistémico y empático
Aquí es donde mi neurodivergencia juega un papel crucial. Mi cerebro tiende a buscar patrones y conexiones donde otros ven disciplinas aisladas.
- Al auditar un sistema tecnológico, no solo veo datos; veo a la persona estresada que tiene que usar ese software un viernes por la tarde.
- Al diseñar una experiencia turística o de servicio, no solo veo «buen trato»; veo los procesos backend necesarios para que ese trato sea sostenible y escalable sin quemar al equipo.
Esta capacidad para traducir las necesidades humanas en arquitecturas técnicas (y viceversa) es lo que llamo «Hospitalidad Digital».
Una visión 360º para soluciones reales
En INCLUSYS, esta hibridación es vital. Cuando consultamos, no ofrecemos soluciones puramente técnicas que ignoran el factor humano, ni soluciones puramente teóricas que carecen de base tecnológica.
Mi formación en turismo me ha enseñado que cada interacción cuenta y que la satisfacción es emocional. Mi formación en sistemas me da las herramientas para construir la base que soporta esas emociones.
En un futuro cada vez más automatizado, la tecnología más valiosa será aquella que se sienta profundamente humana. Y para construirla, necesitamos profesionales que hablen ambos idiomas: el del código y el de las personas.




